A veces no da…
Tenemos voluntad,
Tenemos intención,
Tenemos la mente puesta en lograrlo,
Pero no da…
El alma está encogida dentro del cuerpo,
El nudo no es en la garganta sino en el pecho… en toda la humanidad.
El desasosiego coloniza,
La respiración se entrecorta,
El corazón late como si hubiera sido poseído por una banda de guerra,
Las manos pierden autoridad…
Queremos pararlo… pero no da.
Miramos alrededor como verificando que nadie está siendo testigo de lo que pasa ADENTRO…
claramente no se ve, pero sentimos que va con un megáfono delantandonos.
Hacemos una lista de chequeo mental:
Voy a respirar más despacio, en teoría debería funcionar.
Voy a hacerme consciente que esto es pasajero.
Estoy a salvo, esto no me va a destruir.
Pero no da.
A veces… y por fortuna es a veces y no siempre.
Seguimos todas las instrucciones, tenemos toda la voluntad, queremos con toda el alma….
Pero no da.
Así se ve un ataque de ansiedad ante los ojos de alguien que ya sabe de qué se trata.
Un estrujón de las entrañas que no se deja esquivar.
Pero la historia es otra para quien aún no ha tenido la oportunidad de presentarse con el… aparece como un monstruo que se sienta en el pecho y no deja respirar, hace que las manos bailen al ritmo de las maracas, que haya calambres inexplicables e incluso que una nube se atraviese frente a los ojos…
La primera vez es desoladora, juramos que la muerte llego en forma de un infarto… y no, el electrocardiograma, la saturación, la glicemia … todo los resultados se paran de frente de nuestra inquieta curiosidad y dice: “estás sano” , “no tienes nada”….
“”Solo” es un ataque de ansiedad”
Transitar la ansiedad es ir atravesando un puente movedizo con los cordeles deshilachados…
Tal vez desde los extremos se vea sencillo pero solo quien va recorriéndolo puede experimentar el vacío de mirar hacia el precipicio sin ningún arnés que lo sostenga.
Si lo has vivido… te endiento, te acompaño, te abrazo y te sostengo con todo mi amor.
Si no lo has vivido, primero espero que nunca lo hagas, de todo corazón y segundo espero que después de entenderlo un poquito mejor, mires con más compasión y empatía a aquel que si lo ha vivido.
Material y Lecturas
A veces no da
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