Lo que vivimos
Este fue un día para bajar el ruido.
Para darnos cuenta de que estamos cansados y que un sistema nervioso colapsado nos sabotea.
A lo largo del día las cosas se fueron acomodando…
en la respiración, en el cuerpo, en la forma de mirarnos.
Entendimos.
Pero sobre todo, sentimos.
Y en ese espacio, sin presión, sin exigencia,
apareció el entendimiento y con el llego la calma y el propósito.
Y algo importante
Esto no termina aquí.
Porque cuando te entiendes distinto,
empiezas a vivir distinto.